Gato



Siete vidas. Nueve balas.
Todo el tiempo clavándose espinas.

Ya no hay caso. Sólo espera.
El fracaso sólo es cuestión de tiempo.

Eso que ayer nos daba tanta risa, nos hace hoy volver.

Volver a casa. Qué esperanza.
Voy cayendo con todas las alarmas.

Tengo soles de resaca.
Mil veredas cargadas en la espalda.

Eso que ayer nos daba tanta risa, nos hace hoy volver.

Y después de todo, vamos a salir,
del fondo del espejo, dentro de mi.

Miento siempre que te hablo.
No respondo por todo lo que hago.

Eso que ayer nos daba tanta risa, nos hace hoy volver.

Y después de todo, vamos a salir,
del fondo del espejo, dentro de mi.


Barrancas de Belgrano


El mercado ya no está a la vuelta de la esquina.
El barrio chino no está nada mal, pero no es lo mismo.
Quisiera verte alguna que otra vez, caminando en la estación.
Es igual. Me da igual sin vos.

El tiempo ha pasado y ya estoy más viejo.
Si nos encontramos, será como un espejo.
Reflejo del adiós.

Todos los que conocía ya no están.
Habrán robado los trenes que no llevan a ningún lugar.
Y es seguro que están dando vueltas y vueltas.
Allá. Atrás del sol.

El tiempo ha pasado y ya estoy más viejo.
Si nos encontramos, será como un espejo.
Reflejo.


Bailando


Viene bailando. Viene bailando.
Viene a buscarte. No te puedes resistir.
Todo es tan difícil si se trata de vivir.

Viene bailando. Viene bailando.
Se lleva lo que quiere, y cueste lo que cueste.
Todo es tan difícil, si se trata de vivir.

Ah. No encuentro nada más que humo sobre el mar.
Sobre tus pupilas.
Ah. No encuentro nada más que la destreza de salir del cementerio.


Incluido en el disco "Al limbo" (2013), de Palomo Quilones.

No nos importa

Conduzco mi automóvil por Donato Alvarez. Debo doblar en Tres arroyos. Me paso unos veinte metros. Como de costumbre. La calle está vacía. No hay autos, motos, personas o perros. Aprovecho la quietud, la soledad, la ausencia de ley, para retroceder y tomar el camino correcto a pesar de observar que la próxima calle corre en la misma dirección. Entro en el cuarto donde voy a tocar con los músicos. Un guitarrista que no conozco está preocupado porque encontró el potenciómetro del volumen del amplificador al máximo. Teme perturbar el silencio con un grosero y estrepitoso acorde distorsionado. Me pregunta cómo puede haber pasado. ¡Vaya pregunta! Aunque reconozco su estupidez, me armo de tolerancia y respondo. ¿Quién es más estúpido? Dramatizo. Relato. Teatralizo. Alguien estuvo jugando con el potenciómetro y lo dejó así, tal vez porque se vio atraído por otro objeto, o por simple aburrimiento. ¡Pretzels! Hay pretzels. O mitzels. No sé. Voy a la cocina. Hay una señora. Miro por la ventana. La playa de Puerto Pirámides está espléndida. Mirá las ballenas, digo. El mar está intranquilo. Sube. Acelero el fitito alado. Adelante van, el pelado de al lado de casa con el médico revolucionario que no se llama Ernesto, en el Mehari rojo. Atrás, los demás, y el agua. Cubriéndolo todo como hace millones de años. El Mehari se detiene para empujar a un vehículo detenido. Queda atrás. Adelante va el filósofo marxista. Huye a gran velocidad en un cuatriciclo a motor. La bicicleta está dura y es muy alta. O está muy alto el asiento. Atravieso la villa miseria. Se está expandiendo. O al menos es más extensa que la última vez que la vi. En Chernobyl todo parece ajeno al maremoto. Caigo de la bicicleta en una esquina, junto a un grupo de jóvenes. Me siento a reposar allí, en la vereda, frente al edificio en ruinas. El Coloso es un gran cubo de unos diez pisos, del que salen cuatro torres iguales entre sí, con diez pisos cada una. Está potencialmente lleno de adolescentes. Varios de ellos salen por las ventanas y trepan, por el frente, hacia lo más alto. Lo hacen como bestias salvajes. Hacen ruidos y movimientos de animales. De animales extraños. Una decena de ellos cae desde lo alto. Gritan. Se estremecen. Se estrellan. No nos importa.

¡Disco completo! Bidegain y los Psicópatas ambulantes

Los ojos del shinigami



Tanta luz. Tanto gas. Cuantas explosiones.
Cuánto más hay que pagar tus fétidas acciones.
Si me voy a morir que sea porque quiero.
No preciso que me alcancen hasta el cementerio.

Enloquecerá la cordura.
Y se encenderá la frescura hoy.
Para volver a gritar.

Hasta acá llegué yo con esta aventura.
Prefiero perder el tiempo con otra basura.
Basta ya de caer. No quiero. No.

Lo que será la cordura.
Y se encenderá la frescura hoy.
Para volver a gritar.

La vida nos depara esta cruz.
Para ver lo que vendrá mañana al amanecer.


Tema inédito. Adelanto del disco de "Bidegain y los Psicópatas ambulantes".

Para volver a gritar



Tanta luz. Tanto gas. Cuantas explosiones.
Cuánto más hay que pagar tus fétidas acciones.
Si me voy a morir que sea porque quiero.
No preciso que me alcancen hasta el cementerio.

Enloquecerá la cordura.
Y se encenderá la frescura hoy.
Para volver a gritar.

Hasta acá llegué yo con esta aventura.
Prefiero perder el tiempo con otra basura.
Basta ya de caer. No quiero. No.

Lo que será la cordura.
Y se encenderá la frescura hoy.
Para volver a gritar.

La vida nos depara esta cruz.
Para ver lo que vendrá mañana al amanecer.


Tema inédito. Adelanto del disco de "Bidegain y los Psicópatas ambulantes".